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Naparbier
Abriendo Caminos

Written by —Photos by Jesús Paz, Jesús Olano beerbayOU

En unos pocos meses Naparbier celebrará su décimo aniversario, y la historia de esos diez años bien puede servir para contar el nacimiento, crecimiento y consolidación de la escena de la cerveza artesanal en España.

Juan A. Rodríguez, uno de sus fundadores nos recibe en su fábrica en Noáin—cerca de Pamplona—para contarnos su historia, desde los comienzos más heroicos hasta el actual boom contínuo que vive la escena española y europea.

Juan A. Rodríguez, maestro cervecero de Naparbier
Juan nos recibió en el taproom de la fábrica de Naparbier en Noain (Navarra)

En 2009, después de un ERE, decidís montar una cooperativa y empezar con Naparbier, con la ayuda del maestro cervecero alemán Alex Schmidt. Como fueron esos inicios?
Juan: Nosotros empezamos en 2009—la crísis que hubo tan fuerte aquí en Navarra afectó a empresas bastante grandes, y nosotros estábamos en una de ellas, así que con 3 de la misma empresa montamos Naparbier. A día de hoy sólo estoy yo, ya que los otros tres están ahora mismo en otros proyectos.

Iniciamos el proyecto con Alex Schmidt ya que había una fábrica de segunda mano en la que él había estado trabajando, y con la compra de la maquinaria venía un poco en el acuerdo que Alex nos ayudaría a manejarla. Yo a Alex ya le conocía, de cuando era homebrewer y bajaba a Madrid y a veces hacía cervezas con él allí. Él me echó una mano primero como homebrewer, y luego ya en plan profesional en mis inicios con Naparbier, enseñándonos un poco el manejo de la maquinaria y como se trabaja ya de un modo más profesional. Yo de homebrewer empecé en el 2002. Tenía familia en Alemania, viajaba allí bastante, mantenía una buena relación, y empecé a enredar con la cerveza. Aquí es muy tradicional hacer patxarán, y a mi me dio por la cerveza. Aquí no había nada, era muy difícil comprar cualquier cosa, por lo que me lo traía todo de allí—mi primo me lo enviaba, y yo me buscaba un poco la vida.

Juan de Naparbier abriendo un barril
Probando un barril en la sala de envejecido.

Empezaste entonces a experimentar con estilos alemanes?

“A mí visitar Alemania me cambió radicalmente—había estado en otros sitios, pero conocer Alemania, sitios con sus brewpub [...] aquí era todo un poco más aburrido.”

Juan: Sí, sobre todo lagers, y a día de hoy sigue siendo a lo que más le doy y lo que más me gusta—aunque disfruto con todas las cervezas. A mí visitar Alemania me cambió radicalmente—había estado en otros sitios, pero conocer Alemania, sitios con sus brewpub, con cervezas excelentes, que puedes disfrutar, con cervezas de temporada. Y es divertido—aquí era todo un poco más aburrido, era todo bastante industrial, buscábamos una Pilsner Urkel para intentar salirnos un poco del panorama.

Y por eso, cuando nos quedamos en el paro, decidimos iniciar Naparbier—como ya llevaba unos años elaborando en casa, y con la crisis que había curro no íbamos a encontrar. Otros compañeros que despidieron se fueron montando otros negocios, y cada uno tiró por donde creía que tenía posibilidades de sacar algo adelante. Y todos funcionaron más o menos en el sector en que se habían movido—compañeros míos habían montado empresas relacionadas con temas eléctricos. Los raros fuimos nosotros, que nos salimos por la cerveza. Al final nos dijimos que esto podía funcionar aquí, y apostamos, y luego vino lo que conocemos todos.

En Navarra, fuimos los primeros, no había nadie más...

En Navarra y en casi toda España. Nadie de aquí os ayudó en los comienzos?

Juan: Sí, no había muchas. Cataluña estaba ahí haciendo un poco más de ruido en ese momento—estaba Guineu, estaba Montseny, y aquí nosotros. Además, nacimos justo en 2009, que era cuando aquí había estado la planta de Heineken en Navarra, que justo había cerrado ese año.

En los inicios, nos ayudó Alex Schmidt, y luego ya sí que conocimos a Jeppe de Evil Twin—en 2010-2011 hicimos alguna cerveza para él—, y empezamos una relación buenísima hasta hoy, nos abrió muchas puertas hacia otros mercados. Luego viajamos también a los EE.UU, empezamos a conocer lo que se hacía allí. Es entonces cuando sacamos la ZZ, luego salió la Aker, empezamos a trabajar cosas más lupuladas, a salirnos un poco de los estilos más tradicionales—ya que aquí el mercado estaba muy copado, la competencia era feroz, era muy difícil salirte de las lagers industriales. Nosotros sí que teníamos una buena base de clientes, pero nos faltaba buscar algo también diferente, otro nicho de mercado. Y a través de Jeppe, empezamos a entrar en Dinamarca, y cada vez nos fue conociendo más gente.

Colaboración entre Naparbier y Evil Twin
Colaboración entre Naparbier y Evil Twin

Vuestro nombre viene de la combinación de Napar + Bier. Como surgió?

Juan: Pues Bier es cerveza en alemán, y Napar es Navarra—es como un término de aquí, se usa mucho Napar + algo. Fonéticamente, sonaba mejor que Navarbier, y nos gustó como quedaba la conjunción de las dos cosas. Y es eso, simplemente unir donde estamos con lo que nos inició—el bier alemán.

Logo original de Naparbier
Logo original de Naparbier

Aprovechando que vamos de camino al congreso de la ACCE, que consejo le darías a aquellos que están pensándose en dar el paso al profesionalismo, y cómo de fácil os fue a vosotros montar vuestra cervecería?

Juan: Fácil fácil no fue, la verdad. Nosotros en el tema económico teníamos un presupuesto, que era el dinero del despido—nos la jugamos, todo al negro—y esa parte un poco la teníamos resuelta. Teníamos un presupuesto, buscamos una maquinaria acorde a ello, una fábrica. Tuvimos la suerte que Alex Schmidt conocía esta sala de cocción que estaba a la venta, con fermentadores, y conseguimos un pack—una fábrica con 7,5 hl, pequeñita, pero que para nosotros era más que suficiente para empezar a producir con una calidad más que aceptable.

Sala de cocción de Naparbier
Sala de cocción en la fábrica de Naparbier

Y cuánto tardasteis en abrir, cómo fue el proceso?

“Es cierto que cuando viajas a otros países, te da envidia cuando ves que es más sencillo. Es en plan, «empieza a trabajar, y ya me irás dando los papeles».”

Juan: Desde que empezamos hasta que nos dieron el permiso, estuvimos unos ocho meses, aproximadamente, y eso que toda la instalación, como estábamos en el paro, la hicimos nosotros. Licencia de obras sí que teníamos, pero hasta que Sanidad te aprueba, Medio Ambiente, Bomberos... Es cierto que cuando viajas a otros países, te da envidia cuando ves que es más sencillo. Es en plan, «empieza a trabajar, y ya me irás dando los papeles». Aquí hasta que tienes aprobado todo, no puedes empezar a tocar nada, es un poco desesperante en ese sentido.

Y luego, el desconocimiento—ahora quizás ya hay algo menos—, pero cuando empezamos nosotros aquí, todas las comparativas era contra la fábrica de Heineken. Me acuerdo un poco la pelea que tuvimos con el molino. Nuestro molino es de 500 kg/hora—está bien, pero es un molino pequeño. Pues la chica de Medio Ambiente estaba asustada, creía poco menos que íbamos a poner Pamplona blanca. Me acuerdo que me llamaba por teléfono, y le decía «tienes que bajar a ver esto, tú no has visto esto!». Ya al final bajó, vio el molino, vio moler, y dijo «no, no, si esto está ya bien!». Ellos la documentación que tenían era de la planta de Heineken—creo que ahí el molino es de 1 kg/segundo.

Qué consejo le dariais a alguien que está empezando, habriais hecho algo de una forma diferente si empezarais ahora?

“Mucha gente dice «quiero empezar con una pale ale suave»—tú y quinientos más detrás tuya. Eso o haces la mejor pale ale del mundo y caes en gracia—que hay que tener un poco de suerte y no sólo oficio—, o estás jodido”

Juan: Es complicado porque yo creo que no es lo mismo abrir aquí una ahora en Pamplona, que en Madrid o Barcelona o en Andalucía. Depende de donde lo hagas, te tienes que estudiar un poco qué es lo que quieres vender, en qué sector te quieres mover y mi consejo sí sería que te fijases mucho en lo que hacen alrededor. Si tienes fábricas, contra quien vas a pelear. No hay una competencia, afortunadamente el mercado al ritmo que crece, lo único que exije es calidad. Pero dentro de eso, sí que entiendo que tienes que buscar a qué nicho te quieres dedicar. Si quieres fabricar para supermercados, perfecto, pues dedícate a eso, pero no quieras fabricar NEIPAs de nosecuantos grados y a cinco euros la lata, y venderla en un super—porque no existe ese mercado hoy en día.

Otro error que se comete hoy en día es que mucha gente dice «quiero empezar con una pale ale suave»—tú y quinientos más detrás tuya. Eso o haces la mejor pale ale del mundo y caes en gracia—que hay que tener un poco de suerte y no sólo oficio—, o estás jodido, te vas a desesperar. Y al final es eso, si vas al sector como puede estar Naparbier, Laugar, Soma, etc—el nicho de mercado más freaky, que está buscando siempre algo nuevo o más extremo—, pues ya sabes con quien te vas a pelear.

Giraffe NEIPA, colaboración de Soma con Naparbier
Giraffe NEIPA, colaboración de Soma con Naparbier

Y ahí tenemos el caso de Soma, y el chaval, Ramón, es un crack. Nosotros hemos hecho colaboración con él, y el tío lo tiene claro, qué es lo que quiere hacer, «apuesto por la calidad, por estos productos, así...». Y no es una cervecera nada barata, pero se está ganando la vida muy bien, la reputación, la fama que está cogiendo. Y es genial que haya gente así, pero principalmente es que él tiene claro lo que quiere hacer.

Tiene claro lo que quiere hacer, y también cómo hacerlo.

“De nada vale tener mañana la mejor IPA del mundo, si no eres capaz de producirla a menos de 10€ el litro.”

Juan: Exactamente, tiene el conocimiento y los medios—que él se había ido montando. Que cuando él vino aquí se asustó. Pero no quita que tu no puedas hacer buenas cervezas con un equipo inferior. El curro es mayor—aquí tienes muchos procesos automatizados—pero claro, ahí la mano de la personal que la está haciendo, influye mucho, porque muchos procesos son manuales.

Pero tampoco es que mañana tengas que salir con una cervecera y petarlo sólo en esto. Hay otros nichos de mercado, e igual es vender en tu zona, producto local y calidad precio bueno—hay cerveceras que han apostado por esto que igual no hacen tanto ruído, pero se están ganando la vida bien.

Y el que quiera montar algo, que tenga muy claro hacia donde va, y en consecuencia, adquirir los equipos para eso. Si quieres ir a vender en el supermercado, que vas a ir a volumen, entonces no te compres una sala de cocción de 2,5 hl—te tendrás que comprar algo de 30, 40 o 50. En otros nichos más pequeñitos, tienes que tener algo un poco eficiente—nosotros tenemos una centrifugadora, con la que recuperamos de 2 a 3 hl en cada lote. De nada vale tener mañana la mejor IPA del mundo, si no eres capaz de producirla a menos de 10€ el litro.

Por muy buena cerveza que hagas, también tienes que mirar cómo darle salida.

Juan: Exacto, al final la mayor diferencia que veía con casa es que en casa hago lo que me da la gana, si no me gusta lo acabo tirando, y me mosqueo un poco. Pero se me pasa y mañana hago otra, y eso está guai, porque aprendes. Nosotros el primer año que empezamos estuvimos un año entero haciendo una pilsner sólo. Y a mi me sirvió para coger una experiencia brutal. Yo veía el color del mosto y sabía ya como iba a estar la cerveza. Pero eso hoy en día igual es más difícil, no puedes repertir algo durante un año. Porque el mercado te pide cosas nuevas cada día. Por lo menos en el nicho en el que estamos.

Fuisteis unos de los pioneros de la escena cervecera española. Como creeis que ha evolucionado tanto el público como el sector en estos años?

“ A mi un colega me dijo «a todo taxi le llega su Uber», pues lo mismo puede pasar en este sector.”

Juan: La evolución, yo creo que ha sido brutal. Es una pasada lo que hay hoy en día. En 2009, ni te lo imaginabas. Teníamos esperanza de que nos pudiéramos ganar la vida de una manera honrada, pero ver el boom que ha habido, aún hemos venido esta semana del Barcelona Beer Festival, con todos esos volumenes de gente—nosotros estuvimos en el primer BBF y aquello era una placita. Bajas a Madrid y la cantidad de bares que hay, vas a Barcelona y es bestial.

Medallas en el taproom de Naparbier
Medallas en el taproom de Naparbier

Y está guai. Al final es una cosa en la que tú has participado, has visto todo el proceso. Yo creo que la gente ha sabido aguantar—sí que ha habido críticas, al final tú estás saliendo al mercado con un producto, y es normal que la gente lo valore, te estás exponiendo a una crítica—pero yo creo que la evolución de la cerveza y de las cerveceras ha sido bestial. A mí me ha tocado mucho viajar y veo un poco lo que hay fuera también. Al final si has viajado, ves también que por otras escenas—por ejemplo en el norte de Europa—no es oro todo lo que reluce. Al final ves cosas que están muy bien—que son precisamente las que llegan a España—pero cuando vas a ese país, también ves que hay cosas que dices ¡madre mía! Y también las que se quedaron, nosotros tenemos buena relación con Lambrate, y nos dicen que el mercado que se había creado en Italia era enorme, y que muchas se quedaron. Y aquí, tristemente, el mercado pondrá a cada uno en su sitio. A mi me gustaría que todo el mundo estuviese ganándose la vida en mayor o menor escala, pero es cierto que el mercado funciona así y llegará. Y no sé si estamos en la antesala o nos quedan cinco años. Pero es cierto que la calidad ha mejorado muchísimo.

También, por otro lado, ha crecido mucho la cultura cervecera.

“También hay mucha gente que llega a decir «pues Napar ya no está ahí...», ¡pero es que luego vendemos 7 veces más que antes!”

Sí, la gente sabe un poco más a lo que va. La gente empieza a conocer marcas, empieza a coger confianza con una, con otra. Tienes las tendencias—nosotros hemos pasado también por esa fase—ahora tienes Soma, o puede ser Garage, luego vendrá otro... A mi un colega me dijo «a todo taxi le llega su Uber», pues lo mismo puede pasar en este sector.

Y en todas las empresas pasa, tú estás arriba y... También hay mucha gente que llega a decir «pues Napar ya no está ahí...», ¡pero es que luego vendemos 7 veces más que antes! Luego hablas con otras empresas que ya son muy grandes, son cerveceras que ya tienen unos volumenes más que decentes, lo que te permite también optimizar mucho las plantas, poder hacer unas compras un poco más elevadas y sacar un poco más de provecho. Y necesitas llegar a eso un poco un volumen estable. Me acuerdo cuando empezábamos con pellets, que traíamos 1-2 palets. Y ahora te traes camiones, pero porque te lo puedes permitir.

No dependeis tanto de las modas, que si la NEIPA, que si la Brut IPA...

Juan: Tienes que estar ahí. La gente sí que lo espera de nosotros, en el mercado en el que estamos. Pero sí que también sacamos otras cosas para otros mercados, que te permiten también tener unos volumenes grandes mientras hacemos también otras cosas más especializadas. Y no en todos los países se demandan todas las novedades. Quizá sí lo de la NEIPA ha pegado fuerte, pero antes era todo mucho más dispar. A veces sacábamos cosas que aquí no se vendían—y a día de hoy también. La gente nos pregunta mucho por qué no hacemos cosas de antes, y por ejemplo la ZZ la hacemos todos los meses. Sigue ahí, pero lo que pasa es que hoy en día no es una cerveza top, no es una cerveza que vaya a hacer ruido socialmente. Pero se sigue vendiendo, y todavía hay mucha gente que la quiere, e igual es la cerveza que más producimos al año. La gente sólo ve lo que hace ruido y parece que sólo haces eso. Al final una empresa grande se dedica a muchas más cosas.

Al final la gente sólo ve lo que sale en las noticias, los podcast...

“Yo creo que con nosotros—la generación cervecera vieja—se permitía al principio un poco todo.”

Juan: Yo he visto que mucha gente ha ido en paralelo a esas cosas. Otras cerveceras como La Pirata, vas viendo que van subiendo y que son mucho más estables en ese sentido. Yo creo que esta expansión les ha ayudado. Abres el camino a los demás—a la vez que se lo cierras un poco. Y también tienes que mantener un estándar. Yo creo que con nosotros—la generación cervecera vieja—se permitía al principio un poco todo. Ahora ya no, la gente afina mucho, el consumidor ya sabe lo que quiere, lo que le gusta.

El mercado ha evolucionado, la gente tiene más cultura.

Juan: Es una madurez normal del mercado, y está bien. Yo creo que al principio sí que se nos permitió más, todo valía. Era la novedad, la gente quería probar cosas, estaba guai, es algo que estaba empezando. Y hoy en día sí que hay un poco más de exigencia. ¿Hay cosas por mejorar? Yo creo que sí, pero hemos recortado bastante con respecto a otros países.

Y en cuanto al mercado local, tampoco es que en Navarra el mercado sea la bomba. Nosotros vendemos pero no somos un Dougall’s en Cantabria o un Caleya en Asturias. Nuestros principales mercados serán Madrid y Barcelona, también Cantabria y Asturias. En otros sitios hablas, por ejemplo con Río Azul en Sevilla que lo están haciendo muy bien, y están empezando. Nosotros también estamos pegados a Francia, por lo que nos es fácil exportar, es casi nuestro principal mercado. Pero es que a nosotros nos sale más fácil enviar a Francia que a Almería.

Taproom de Naparbier
El taproom de Naparbier. Abierto todos los viernes.

Y la tradición, suele ser más fácil encajar en sitios con tradición de destilados, pequeñas sidrerías, productos hechos en lugares pequeños, como en Galicia, Asturias, Cantabria, ya que la gente tiene más conciencia de eso. La gente sabe que es algo de aquí. Aquí en Navarra no nos pasa tanto, pero en Guipuzcua sí que nos pasa más. Tienen más tradición en ese sentido, y en Navarra todavía cuesta—la hay eh?, estamos contentos. Ya llevamos 10 años, el taproom nos funciona bastante bien, viene mucha gente aquí, hacemos los viernes. Ves que ahora te atreves a abrir un taproom. Hace unos años, no vendría nadie. Sí que ves una progresión, los viernes viene aquí mucha gente, hay un ambiente muy chulo, la gente disfruta, pinchas las cervezas que has envasado durante la semana. Y creas un poquito de cultura, la gente puede conocerte, puede hablar contigo. Eso también mola. Al final la gente también se tiene que concienciar.

Y luego, en el mercado, la gente se tiene que concienciar también que esto genera puestos de trabajo. En las pequeñas cerveceras, el ratio de trabajador por hectolitro es muy superior al que puede haber en las industriales.

Otro aspecto al que dais mucha importancia las cerveceras artesanales es el diseño. Vosotros cambiasteis de diseñador hace cuatro años, de Antonio Bravo a Xavi Forné de Error! Design.

Juan: Estábamos con Antonio—y de hecho ahora en Hamabost la colaboración que hemos hecho con La Quince, la etiqueta la ha hecho él—pero sí llegó un momento, y lo hablamos con él, que queríamos que hiciese algo más personalizado de Naparbier. Porque veíamos que había mucha gente que le molaban las etiquetas, Antonio estaba un poco de moda, y había muchas cerveceras que querían que trabajara para ellas—lo cual es normal.

Dibujo en pared de la fábrica de Naparbier
Dibujo en pared de la fábrica de Naparbier

El tema es que vimos que se estaba homogeneizando mucho nuestra imagen con la de otras cerveceras, porque al final la mano del diseñador es la que es, no le puedes hacer renunciar a su estilo. Y por ahí quisimos romper un poco eso, y ahora quien nos hace las etiquetas es Xavi Forné, de Error! Design, que trabaja principalmente para grupos de música.

Os da una estética muy rockera.

Juan: Eso es, intentamos mantener la linea de antes—aunque no es tan heavy como la de antes, ahora es en ese sentido menos heavy y algo más rockera. Y estamos encantados, la verdad.

Y cómo es el proceso de diseño?

Juan: Soy yo el que suele hablar con él, le digo un poco lo que me ha inspirado a mí la cerveza que quiero hacer, lo comento con él e intentamos llegar a un acuerdo sobre lo que queremos hacer. Él necesita también un poco esa información, sobre qué lleva la cerveza, el estilo. Y en base a eso, la verdad es que es muy fácil trabajar con él—igual que con Antonio. Los dos son una gozada, porque luego también les mola el rollo de la cerveza, y eso cuenta mucho. Son dos personas que son apasionadas y es muy fácil trabajar, porque ellos lo sienten igual.

Vosotros sois una de las cerveceras españolas que tienen más colaboraciones—tanto nacionales como internacionales. Qué crees que os aportan estas colaboraciones?

“Si quieres entrar en un país, entrar de la mano de una cervecera de ese país está genial.”

Juan: Aportar... imagen—sobre todo fuera. Además, es curioso porque en los inicios nosotros no las buscamos, no habíamos llamado a la puerta de nadie. Ahora sí, ahora a veces decimos «vamos a hacer algo»—porque ya tienes un poco más confianza. Al principio fue un poco boom para nosotros, a través de Jeppe se nos empezó a conocer en algunos festivales en Europa. Si quieres entrar en un país, entrar de la mano de una cervecera de ese país está genial. Tanto a nivel de marca como de red comercial, sus distribuidores se empiezan a interesar, es una marca nueva que allí no conocen. A raíz de que entras con alguien, conocen esa marca, y te da oportunidad de poder ofrecer tus productos, de seguir trabajando allí. Al revés, ellos también lo han hecho, cuando les ha interesado entrar aquí, han llamado a la puerta de Naparbier, «me interesa entrar allí, tú estás de moda, vamos a hacer algo».

Muro de las Colaboraciones de Naparbier
Muro de las Colaboraciones de Naparbier

Sí que es un intercambio sano y lógico—mientras sea algo que se hace con gente un poco afín, con la que conectas. Luego estás en los festivales, y te mueves con gente, conectas, entablas una relación ahí. Y lo que mola es eso, que te ayuda a entrar en ese país de la mano de alguien que allí es reconocido, y la gente te va a mirar con otros ojos. Comercialmente es la leche.

Alguna anécdota que nos puedas contar de alguna colaboración?—si es que se puede contar alguna.

“Y fliparon tanto que luego no había manera de meterlos al hotel—la cerveza la habíamos hecho el día antes, por si acaso. Y luego me decían «todos los años hay que hacer una colaboración».”

Juan: Con Glenn de Alvinne que es un crack—la hicimos previa a San Fermín, y vinieron el 5 de Julio, y el chupinazo es el 6, y nos fuimos con ellos a Pamplona. El chupinazo es a las 8 – 8.30 de la mañana, y como a las 4 de la mañana yo les dije que ya no podía más, y allí se quedaron de fiesta. Al día siguiente hicimos lo que es tradicional aquí, almorzar, salir al chupinazo, y luego por ahí a beber. Y estos tíos estaban flipando, Pamplona en San Fermín estos tíos no se lo creían. Y fliparon tanto que luego no había manera de meterlos al hotel—la cerveza la habíamos hecho el día antes, por si acaso. Y luego me decían «todos los años hay que hacer una colaboración».

Por último, nos podrías adelantar cuales son vuestros planes de futuro, colaboraciones planeadas, etc.

“Este año es nuestro décimo aniversario a final de año y empezaremos a partir de mayo o junio a hacer colaboraciones de cara a celebrar algo a final de año.”

Juan: Hemos empezado con destilados—acabamos de sacar un patxarán, pero es algo diferente. Lo que hemos hecho es destilar cerveza, y en el patxarán la base es anís y nosotros hemos hecho una especie de orujo de cerveza—sacamos el alcohol de la cerveza y lo hemos macerado con las endrinas, no hemos aportado nada de anís, y es lo que estamos vendiendo. Y ahora vamos a sacar en 1-2 semanas un licor de lúpulo, también un destilado en el que hemos macerado lúpulo—lo hemos azucarado para contrarrestar el amargor. Y esperemos sacar alguna ginebra también. Nos molan los destilados, es algo que va muy unido al mundo de la cerveza. Y de momento empezaremos con estos productos, a ver como se comportan. Pero creo que vamos a ser la primera cervecera artesanal—por lo menos si hay otra lo desconozco—que va a producir los dos productos a la vez.

La nueva máquina destiladora de Naparbier
La nueva máquina destiladora de Naparbier

Colaboraciones ahora haremos con algún americano, este año es nuestro décimo aniversario a final de año y empezaremos a partir de mayo o junio a hacer colaboraciones de cara a celebrar algo a final de año—hicimos una guapa a los cinco años, y queremos hacer una guapa para los diez, con puertas abiertas, y con otros cerveceros.